Egipto e Israel...cumpliendo sueños

Escreve: Pauligs
Desde que era niña soñaba con recorrer y conocer las pirámides, y cuando en enero de 2011 tuve que decidir qué hacia para mis vacaciones, no lo pensé dos veces, tomé mi mochila y partí a cumplir mi sueño, destino: Egipto, aunque tuve que aplazar casi 5 semanas el viaje por la Revolución, no iba a desistir de mi destino.

 

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De Egipto a Israel (Eilat, Jerusalem)

Éilat, Israel — Sexta, 13 de Janeiro de 2012

Lunes 29

Llegamos temprano y tomamos el metro hasta el hostal, nos duchamos, descansamos un buen rato salimos a almorzar. 
Después partimos rumbo a la estación de buses porque quería ver los pasajes hasta Taba, paso fronterizo con Israel. 
Compré mi pasaje para el martes a las 9 am, y compré 2 pasajes porque no quería irme incómoda con algún egipcio mirón sentado al lado mío, así también me voy más cómoda ya que no es menor un viaje de 7 horas.

Después de comprar los pasajes nos fuimos caminando siguiendo unos letreros que decían “Nile River” así que pensamos que no podía estar tan lejos…error!
Caminamos como 1 hora y no llegábamos nunca, finalmente vemos el agua al final del camino, y ahí estuvimos 15 minutos tratando de cruzar la calle hasta que un policía se apiadó de nosotras y fue a parar el tránsito para que pudiéramos llegar al otro lado de la calle.  Ahí deambulamos un rato caminando y conversando, ese día era el final de nuestra travesía juntas, Sandra partiría a Siwa, un oasis camino a la frontera con Libia.
Salimos a comer juntas y a dormir, antes de esto arreglé todas mis cosas para partir al otro día.

Martes 30
Ya estoy arriba del bus camino al paso fronterizo, fue muy buena idea comprarme dos pasajes, cada uno me costó US$10, nada caro.  El bus parecía de película, lleno de árabes viendo una película a todo volumen en la tv del bus, que era totalmente prehistórica. En el bus conocí a una pareja de norteamericanos que me hicieron más entretenido las 7 horas de viaje, en las paradas que hizo el bus me sentaba con ellos a tomar una coca-cola y descansar de las películas del bus.
Finalmente llegamos a una parada y esta pareja me dice “llegamos a Taba”, yo miro por la ventana y lo único que veo es una pequeña casa de cemento con unas ventanillas de venta de pasajes y una máquina de coca-cola. Lo que más me dijeron los norteamericanos, que no tomara ningún taxi hasta la frontera porque está muy cerca, que lo único que quieren es sacarme dinero.  Les hago caso, mochila al hombro parto caminando. Ilusamente pensé que iba a estar unos 100 metros la frontera pero nada!! No veo ningún paso fronterizo y pienso “debe estar un poco más allá y por la pendiente no lo veo”, error nuevamente, y en esto me acuerdo que no tengo mucho dinero en efectivo por si tenía que pagar algo para entrar a Israel.  Sigo caminando y veo el hotel Hilton de Taba, me acerco a la barrera a preguntar si tienen algún cajero y me dicen que si pero hay que caminar no sé cuanto más para llegar al hotel que está lejos de la barrera.  Decido tomar el riesgo y seguir caminando, en mi billetera tenía $50L, para algo alcanzará pensé…

Después de aguantar mucho rato la mochila en la espalda y los 38°C  veo unos árboles y una barrera con dos policías, había llegado.  Antes de entrar al lado egipcio de control, estos dos policías me dicen que debo pagar $3L por una estampilla parael papel de entrada, con cara de desconfianza les pago con un billete de $5L.  Y  como se creen tan pillos, me dan una libra de cambio y me dicen que no tienen más, como ya no andaba de ánimo no estaba dispuesta a dejarme engañar aunque fuera por una libra, así que mi respuesta fue “no es mi problema, vaya para adentro a buscar la libra que le falta y yo lo espero aquí” y me senté en el suelo.  El policía con cara de desconcierto camina 10 pasos, se mete la mano al bolsillo y se devuelve y me dice que justo tenía una libra en su bolsillo…justo! Qué suerte la mía, este policía creerá que soy tonta, se equivocó, ya era experta en pequeñas estafas de los egipcios que nunca tenían cambio en ninguna parte del país. 
Finalmente entro al paso fronterizo, paso mi mochila por una huincha bastante antigua, cero seguridad, ni me miran, tomo mi mochila, salgo del edificio y  camino por territorio de nadie, unos 100 metros y entro al edificio de policía internacional de Israel.  Qué cambio!!!Todo moderno, limpio y ordenado, aunque lleno de seguridad que casi me dio susto.  Y para mi suerte, era la única persona tratando de entrar al país así que me transformé en la entretención de la tarde.  Me revisaron la mochila detenidamente, abrieron todos los bolsillos y empezaron a meter para adentro una vara con una esponja o algo así, y después meten esa esponja en una máquina, yo sin entender e inocentemente pregunto para qué era, la respuesta fue, para detectar explosivos y drogas plop! No llevaba nada de nada pero me puse nerviosa igual. Después de eso, mochila al hombro nuevamente y me acerco al mesón para hacer el ingreso al país, otra persona aburrida que me toma como entretención, me interrogó, literalmente, por 45 minutos. 

Le faltó preguntarme como se llamaba mi mascota, me preguntó por qué viajaba a Israel, por qué iba sola, si andaba en búsqueda de marido! Casi ofensiva fue esa pregunta…en fin, después de responder todo y decirle que después de 45 minutos ya me parecía suficiente, timbra mi pasaporte y cruzo la barrera para entrar oficialmente a Israel!!!
Voy a un paradero de bus para esperar que llegara alguno que me llevara hasta Eilat, la ciudad próxima a la frontera, pero el paradero de bus tenía una vista espectacular, primera vez en mi vida que espero un bus mirando el Mar Rojo,  que increíble.

Finalmente tomo el bus con los pocos shekels que había cambiado y ya voy camino a Eilat.  Después de 20 minutos ya estoy en la estación de buses, con Lonely Planet nuevamente en mano, pregunto cómo llego a la dirección del hostal, el chofer me mira con una sonrisa y me dice que está a menos de 2 cuadras. 
Salgo a la calle principal, camino muy poco y decido llamar a mi familia desde mi celular para avisar que estaba bien y que ya había llegado.  Hablando con mi mamá un par de minutos le digo que estoy buscando el hostal para quedarme y en esto que estoy hablando giro la cabeza y veo que estoy a 20 metros de la entrada, qué felicidad. Entro a Corine Hostel y voy a la pieza compartida que había decido tomar, adentro hay 3 mujeres ordenando sus mochilas, conversación mínima y salgo a buscar algo para comer, siendo ya las 6 pm.  Empezaron las decepciones nuevamente, Eilat parece Miami, lleno de letreros con luces, todo demasiado perfecto y ordenado y lleno pero lleno de turistas. No me gustó para nada, me compré dos slice de pizza y una bebida y me voy al hostal a comer en el comedor.  Ahí tomo la decisión que esa sería mi visita a Eilat, mañana a primera hora partiría a Jerusalem.

Miércoles 31
Me levanté temprano y partí al terminal de buses, no sin antes comprarme unos ricos panes dulces en la panadería que hay en la esquina.  Compré el último pasaje para el bus de las 10 am, así que me siento a esperar.  El bus llegó puntualmente a buscarnos al terminal y me subo buscando mi asiento, ventana! Qué suerte! El recorrido a Jerusalem era muy bonito, bordeando el Mar Muerto con un color turqueza impresionante.  A mi lado va una francesa con quien comparto datos del viaje y tenemos una entretenida conversación por 4 horas. Ella se baja en Masada, después les contaré de esteblugar, y yo sigo 1 hora más en el bus. Llego a la estación de buses y durante el camino había estudiado mis posibilidades de alojamiento, con la decisión ya tomada, salgo del terminal y le pregunto a un guardia cómo llego hasta la ciudad amurallada, la parte antigua de la ciudad, literalmente amurallada. El guardia me dice que sólo el bus número 1 me deja allá, confiada cruzo la calle y tomo este bus a la espera de ver las murallas que me digan que llegué. Eso no pasa nunca y empiezo a dudar, le pregunto a unas mujeres en el bus que me ayudaran y me miraron con cara de susto porque me había equivocado, me dicen que me baje y camine hacia arriba.

Me bajo rápidamente y veo que tengo que subir casi un cerro para poder llegar a una de las entradas de la ciudad amurallada. Camino con la mochila odiando al guardia que me había dado la indicación, llego hasta arriba y me siento en un banco a descansar un rato, al lado mio hay unos niños escolares que estaban en una clase al aire libre que me miraban con cara que les daba pena…
Después de 10 minutos  descansando y mirando la diversidad de personas que caminan por ahí, respiro hondo y parto nuevamente caminando hacia Jaffa Gate, una de las puertas para entrar a esta ciudad.  Ya ahí, trato de entender por donde me tengo que ir y con el mapa empiezo a mirar y buscar los nombres de las calles hasta que un niño me ve complicada y se acerca a ayudarme, como nada es gratis, me ofrece acompañarme por algo de propina, acepto. Qué manera de haber callecitas chicas en este lugar! Camino y llego al hostal al que iba, Citadel Youth Hostel, me asignan una habitación compartida,
dejo mis cosas y parto a recorrer con Lonely Planet nuevamente en mano.

Me demoré 45 minutos en llegar al Muro de Los Lamentos, no entendía el mapa y tanta calle me dejó loca… Ahí ya miro y trato de entiende la dinámica de esto, una mitad para los hombres y otra para las mujeres y de repente noto que muchos van caminando hacia atrás, esto se debía a que no pueden darle la espalda a este lugar tan sagrado para ellos.
Después de un rato de estar ahí, con mapa en mano trato de entender como volver al punto inicial hasta que noto que alguien me está mirando, levanto la cabeza y había un chico con Lonely Planet al parecer tratando de salir de ahí de la misma manera que yo.  Nos acercamos y me doy cuenta que es de Perú! Así que vecinos de país nos llevamos bien enseguida y decidimos ir a comer juntos. Conversando se dio cuenta que estaba pagando demasiado por su hotel y decide cambiarse al mio al otro día.  Así nos fuimos conociendo y decidimos al otro día partir a Masada y al Mar Muerto. Buscando un lugar donde comer, empezamos a ver muchos carritos con comida por todos lados, era una fiesta gastronómica, así que teníamos mil opciones para comer lo que quisiéramos y lo mejor, muy barato.
Nos fuimos a dormir porque el siguiente día sería largo.



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