Misiones Chiquitanas 3ª parte

Autor: Franzz
Julio del 2006Para concluir con esta serie de viajes a los pueblos misionales, el viaje lo hice a San José de Chiquitos (todos estos pueblos tienen nombres de santos, legado Jesuíta). Obviaré e...

 

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Capítulo 1

Misiones Chiquitanas 3ª parte

San José de Chiquitos, Bolívia — Sexta, 7 de Dezembro de 2007

Julio del 2006

Para concluir con esta serie de viajes a los pueblos misionales, el viaje lo hice a San José de Chiquitos (todos estos pueblos tienen nombres de santos, legado Jesuíta). Obviaré e hecho de que partí de Cochabamba, jajaja, y diré que partí de Santa Cruz, el viaje se lo puede hacer en tren o en bus, esta vez hice el viaje en tren, el mismo que tarda 7 horas, el costo varía de acuerdo a la categoría de vagón que uno elige, los precios son: 19 Bs el más económico, 23 el intermedio y 53 el más caro (unos 2.5, 3 y 6.5 dólares respectivamente).

Al llegar a la estación, la llegada siempre es nocturna, uno se encuentra con que está lejos del centro del poblado y hay que llegar al mismo para conseguir un hotel. La ventaja es que siempre encuentras hoteles económicos en cualquier parte de Bolivia.

A la mañana lo primero que hice fue ir a visitar el templo, otro de los que fue nombrado Patrimonio de la Humanidad, el único templo jesuita construido completamente en piedra, y el mejor conservado; es además, desde mi punto de vista, el más hermoso de todos los templos misionales. Despues de reaccionar del impacto del templo tomé una mototaxi y me fui a Santa Cruz de la Sierra la Vieja, un espacio arqueológico donde se encuentran los restos de la primera Santa Cruz, que fue fundada en 1561 por Ñuflo de Chávez y que después fue abandonada y destruida por los pobladores, que huían del asedio de los chiriguanos y guaraníes, para que estos no aprovechen las edificaciones.

El traslado se hizo a lo que hoy es la actual Santa Cruz de la Sierra. 10 minutos en moto y se llega a la entrada del parque donde se encuentra Santa Cruz la Vieja, al llegar uno se encuentra con montículos de tierra que en algún momento fueron viviendas, el templo y edificios públicos; actualmente se realizan excavaciones arqueológicas para revelar otros detalles de este asentamiento.

Decidí continuar mi camino y subir al mirador, un cerro desde donde se puede observar en toda su extensión el bosque chiquitano, lo que no tomé en cuenta es que para subir se tardaba hora y media y que para volver no había transporte, así que 4 horas de caminata después, deshidratado, agotado y quemado volví a San José con ganas de nada.

Después de un baño, un buen almuerzo y como 4 litros de líquido frío, volví a salir para encontrarme con un entierro. Lo interesante es que en la cultura chiquitana los entierros no son tristes, al contrario durante todo el trayecto del templo al cementerio flautas y tambores acompañan el cortejo funebre.

El cementerio es otro mundo, todo cementerio tiene su atractivo y el de San José no es la excepción. San José tiene varios atractivos, desde la plaza, pasando por una confitería que se llama "los horneaos de la abuela" donde se pueden comer las exquisiteces del lugar, terminando en el cerro Sutó.

Y así concluye el viaje sin ganas de volver a casa y dejando atrás este bellísimo lugar que con cada durmiente de las vias del tren va quedando más lejano.


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